Todos mis posts contienen las palabras INCREÍBLE y NO ME LO PUEDO CREER, así que siguiendo mi típico estilo os cuento algo que leí hoy en el New York Times.

Pues resulta que en Nueva York, como en muchos otros sitios del país, hay personas latinas que se dedican a vender helados, nieves, etc. en la calle con su carrito en el verano. Hay uno en particular que, como muchos, no tiene permiso de hacerlo. Éste se llama Jose de Cruz Luna (ahí lo ves en la foto) y tiene 57 años y trabaja en el barrio del Bronx.

Cuenta el New York Times:

"Los jóvenes cliente del señor Luna lo rodeaban mientras él se ganaba la vida muy apenas en el calor de 91 grados Fahrenheit. Hasta que dos policías se acercaron. Preguntaron si él tenía licensia. El señor Luna dijo que no."

Según ese periódico (burlándose eso sí), cuando el periodista llamo para confirmar los hechos, la portavoz de la policía dijo que ni se molestan con este tipo de cosas.

Mentira.

Espero que la traducción mía le haga justicia a lo absurdo que es el reporte criminal de policía:

"El testigo confirma que él observó aproximadamente cuatro individuos no aprehendidos alrededor de dicho carrito y además observó como un individuo no aprehendido le pasó al sospechoso una cantidad de dinero en moneda nortamericana."

"A cambio, el sospechoso le dio al individuo un heladito."

Dice tambien el NYT:

"Los 'individuos no aprehendidos' eran clientes, muchos de ellos niños. El sospecho era el señor de los healdos. El testigo era un policía y la cantidad en moneda norteamericana era un dólar."

Y qué pasó con el señor Luna? Lo arrestaron y luego lo soltaron, pero no sin quitarle los 246 dólares que llevaba en el bolsillo, destinados a pagar la cuenta de electricidad de su familia.

Qué es esto? Absurdo y triste.

No estoy aquí haciendo este blog para criticar mi país en sí, aunque parezca lo contrario. Ya hay muchos que lo hacen. Quiero a EEUU pero no más que a México, o a España, lugares donde he vivido. No lo quiero más que a otros paises que no conozco pero que admiro o me gustaría visitar. Critico lo absurdo, hablo de lo que conozco, y resulta que aquí vivo, de aquí soy, y aquí hacemos muchas pendejadas.

Otro ejemplo de hace poco que tiene que ver con los vendedores ambulantes. En Salem, Massachusetts (sí, donde las brujas), un vendedor de perritos calientes llamó a la policía para reportar a dos sujetos que estaban vendiendo ilegalmente limonadas al lado de su puesto en un parque. Rabioso, el vendedor contó cómo este puesto ilegal estaba afectando su negocio. Quiénes eran los culpables? Unos pobres niños de 9 y 11 años que hacían lo que hacen muchos niños de aquí en verano, vender limonadas para aprender en carne propia una lección sobre el capitalismo.

Have a great summer!